Instituto Gemológico Español

50 Aniversario del IGE

Curso Básico de Gemología – Capítulo 12


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12. CONOCIMIENTOS BÁSICOS SOBRE LA JOYERÍA

En este capítulo se hace una breve revisión de los materiales y procesos más habituales en joyería, tipos de joyas y procedimientos de cuidados y mantenimiento de gemas.

12.1. Los metales utilizados en joyería

Los metales utilizados en joyería no se utilizan en estado puro, suelen estar mezclados (aleados con otros, obteniéndose así cambios en sus propiedades que facilitan el trabajo del orfebre y mejoran la durabilidad de la joya). La parte de metal que se añade al metal fino se llama “liga”.

Para trabajar con los metales en joyería, su cuidado y conservación, se utilizan distintos procedimientos y productos que facilitan la maleabilidad, limpieza, antioxidación, conservación del color, etc.

Entre los metales usados en joyería podemos destacar

  • Oro
  • Plata
  • Platino

Oro

El oro es un metal de color amarillo que funde a 1062º C. Su pureza se mide en quilates (unidad que no tiene nada que ver con la de peso de mismo nombre). El oro puro de 1000 milésimas de pureza tiene 24 Kilates.

El oro, a diferencia de otros metales más comunes, mantiene el brillo durante mucho tiempo una vez pulido. Se alea perfectamente con cobre y plata, y según la proporción de estos se consiguen determinados tonos de color.

El oro en joyería se utiliza en diversas aleaciones.

  • Oro blanco
    Es una aleación de oro y paladio. Inicialmente se utilizaban aleaciones de oro y níquel pero hoy son rechazadas en la mayoría de los mercados por el factor alergológico del níquel. Esta aleación suele mezclarse también con plata y cobre. El paladio es un poco más caro que el oro y tiene un punto de fusión algo más elevado, lo que hace que el oro blanco presente en estos aspectos una ligera diferencia de comportamiento respecto al oro amarillo.
    El oro blanco tiene en realizada un tono grisáceo, o grisáceo amarillento en función de la liga utilizada, por este motivo y para imitar el color mas apreciado del platino, a la joyería de oro blanco suele dársele un baño de Rodio.
  • Oro amarillo
    El oro puro, es muy maleable, pero excesivamente blando por lo que normalmente no suele utilizarse en joyería. Algunos países reconocen la ley de 22K pero se usa especialmente en numismática (monedas).Partiendo de oro fino 24K hay que añadirle un 33,33% de liga para obtener oro de ley 18K, es decir 750mm. Para garantizar la pureza de la ley de 750mm, suele reducirse la proporción de liga al 32%.Cuando se necesita un oro de mayor dureza o flexibilidad se emplea la aleación con mayor proporción de cobre, lo que aporta a la aleación un color más rojizo.

ALEACIONES PARA OBTENER DISTINTOS COLORES DEL ORO

Blanco

Medio blanco

Amarillo claro

Amarillo

Rosa

Rojo claro

Rojo

Verde

Gris

Azul

Oro

750

750

750

750

750

750

750

750

800/850

750

Plata

190

170

150

125

200

75

 

250

Cobre       Hierro

60

80

100

125

50

175

250

 

200/150

250

Plata

Metal de color blanco que funde a 960º C, aunque se oxida rápidamente y necesita una técnica especial de trabajo. Es excesivamente blando y se trabaja aleado con otros metales, especialmente cobre. En ocasiones para darle mayor dureza se le añade níquel y zinc.

Las monedas de plata suelen llevar un 90% de plata fina (900/1000).

  • La plata de 1º ley = 925/1000 suele denominarse plata Sterling.
  • Se llama Vermeil a la plata Sterling que presenta una capa superficial de oro.
  • Las denominadas “plata alemana” o “plata níquel” solo presentan una fina capa electrostática de plata sobre metal (cobre, níquel, o zinc).

Platino

Metal brillante de color blanco grisáceo, que funde a 1755º C. Se alea fácilmente con cobre, níquel, rutenio e iridio. El iridio es el mejor endurecedor y el más habitual, el oro lo endurece pero lo hace frágil al volteo y el paladio lo endurece ligeramente.

Durante muchas décadas el platino fue el metal usado en la fabricación de joyas de calidad, hasta que se empezó a utilizar el oro blanco. En la actualidad se usa poco, fundamentalmente por las dificultades derivadas de su elevado punto de fusión.

12.2. Tipos de joyas

Aderezo — En alta joyería, juego armonioso de varias piezas, que se compone, por lo general, de collar, pendientes, pulsera y sortija. En francés se distingue la grande parure (diadema, joyas de pecho, pendientes, collar y dos pulseras idénticas) y la petite parure (collar, pendientes y broche).

Aguja — Es una varilla cilíndrica o ligeramente cónica, afilada por el extremo fino y con una cabeza o cualquier otro remate en uno o en ambos extremos. Comprende dos aplicaciones, según sea para el pelo o para la ropa, en cuyo caso consta de dos partes.

Alfiler — Joya que se usa para sujetar exteriormente alguna prenda del traje, o por adorno, y toma los nombres del lugar donde se coloca o de lo que contiene: «Alfiler de corbata, de pecho, de retrato.».

Anillo — Aro de metal u otra materia, formado por una tira, filamento o varilla, liso o con labores, y a veces con perlas o piedras preciosas, que se lleva principalmente como adorno en los dedos de la mano.

Brazalete — Joya muy utilizada desde la antigüedad colocada en el brazo, por encima del codo. Los vestidos cubrían el brazo hasta la bocamanga, quedando como única parte visible la muñeca, de ahí que el brazalete ocupase posteriormente ese sitio.

Broche — El broche es un objeto muy antiguo, posiblemente su predecesor fue la fíbula, que usaron diversos pueblos en la antigüedad. Originariamente constaba de dos partes, generalmente simétricas, una de las cuales se puede enganchar en la otra, y su misión era asegurar el cierre del cinturón. Posteriormente se destinó a abrochar prendas de vestir, sobre todo capas.

Cadena — La razón de ser de la cadena es la posibilidad de que un metal rígido pueda ser articulado o flexible para verificar un rodeo circular sin ceder a la tensión, lo que se logra mediante un sistema de eslabones, es decir, enlazando sin solución de continuidad diversos elementos: anillos, discos perforados, esferas con asas, etc.

Camafeo — Pieza de ágata, ónix, sardonix, ópalo, conchas de capas multicolores, etc. tallada en bajorrelieve, en la que la figura o el motivo suelen tener distinta coloración que la base. Para que sea realmente una joya deberá ir orlada con oro y a veces con piedras preciosas. Se ha utilizado en sortijas, pendientes, broches, colgantes y hasta en collares, así como en gemelos y otros artículos.

Colgante — El término es relativamente moderno, y en parte ha suplantado al antiguo de pinjante, aunque hay entre ambos matices especiales. Por otra parte, la diferencia entre colgante y broche es también muy sutil, pues consiste solamente en estar suspendido y no prendido. Puede ser tanto un ornamento del vestido, a la altura del escote, o ir situado sobre la misma piel.

Collar — Del latín collare, derivado de collum, cuello. Adorno de cuello. Presenta variantes de tamaño y forma. Respecto al tamaño (longitud), van desde la gargantilla, que se ciñe totalmente al cuello, a diversas longitudes que se describen con detalle en el párrafo «collar de perlas». En cuanto a la forma, distingamos el collar de aro, susceptible de cerrarse él mismo; el de cadena, formado por eslabones de un cierto grosor, y el más perfecto, constituido por una serie de pinjantes que penden de un cordón o cadenita delgada ceñida al cuello, como orla o remate libre en descenso. Hay collares formados por aros de distinta circunferencia, ensamblados, que realzan la forma escultural del cuello. En este caso se llaman petos.

Collar de perlas — La perla, natural o cultivada, es un elemento ideal para su utilización en collares, puesto que su unión sucesiva mediante un hilo anudado entre perla y perla perforada ofrece articulación y flexibilidad perfectas.

Hay dos tipos de collares: los graduados y los uniformes.

Los graduados, también conocidos como “degradés”, llevan una perla central de mayor tamaño, y el resto a ambos lados en disminución. La longitud normal de este tipo de collares es de 43 a 45 cm.

Los collares uniformes se designan según el diámetro de las perlas y la longitud del collar:

  • Gargantilla (chocker), de 35 a 40 cm.
  • Princesa (17 pulgadas), de 45 a 50 cm.
  • Matinée, de 53 a 60 cm.
  • Ópera, de 70 a 85 cm.
  • Sautoir, de 90 a 105 cm en una sola vuelta, o enrollado dos veces en el cuello.
  • Lazo (sautoir largo), sin límite de longitud. Se lleva con una lazada al centro.

Los collares uniformes pueden comportar también combinaciones de dos o tres hileras, diámetro y longitud aparte. Los de cinco vueltas se denominan petos.

Reseñamos algunas de las combinaciones más frecuentes en el comercio:

  • Convertible. Con más de dos cierres. Uso como collar y como pulsera.
  • Cordoncillo. Formado por varios hilos de perlas trenzadas.
  • Encaje de bolillos. Imita a este tejido, combinando pequeñas perlas.
  • Combinación. Alternando entre sí diversos tamaños.
  • Fascinación. Piezas pequeñas o medianas, separadas con hilo o cadena.
  • Esplendor. Formado en parte por varios hilos finos y completado por un hilo de perlas de mayor tamaño.
  • Cóctel. Combinación de perlas y otras piezas realizadas en piedras preciosas.

Cruz — Figura formada por dos líneas que se cruzan perpendicularmente. También hay cruces de formas características que han servido como emblema o insignia, por ejemplo órdenes militares, y que se conocen por su nombre específico.

Diadema — Adorno en forma de media corona, sólo para la parte delantera de la cabeza. También es un aro abierto de cualquier material que usan las mujeres como adorno, o para sujetarse el pelo hacia atrás, y se llama diadema asimismo al arco que llevan algunas coronas de un lado a otro por la parte superior.

Esclava — Pulsera rígida más o menos ancha que debe su nombre a la costumbre romana de ponérsela los patrones a sus esclavas para reconocer a qué casa pertenecían.

Fornitura — Se conoce con este término a los dispositivos y mecanismos que sirven para sujetar las alhajas (cierres). Los hay de múltiples sistemas y formas.

Gemelos — Juego de dos botones Iguales, vinculados entre sí para su empleo como cierre de puños de camisas (bocamangas) y blusas. También, botón o pasador formado por dos piezas unidas por un corto vástago, cuyo empleo requiere pasar uno de ellos por los ojales abiertos a cada lado de la pieza que se trata de cerrar o juntar.

Pendientes — Adorno sujeto al lóbulo, que se presenta en dos variantes: zarcillos (sin colgante) o arracadas (cuando llevan colgante). Los pendientes tienen distintos tipos de cierre de aro, de gancho, de tornillo, a presión, etc. Elemento primordial para la sujeción del colgante es el casquillo.

Algunas variantes:

  • Abridores. Pequeño modelo de perforador, no circular, sino con un solo botón y un vástago en el que encaja el cierre, a tornillo o presión.
  • Almendrillas. Pendientes con diamantes en figura de almendra.
  • Aretes. Designa indistintamente a los zarcillos y a las arracadas.
  • Arillos. en forma de aro pequeño.
  • Criollas. Pendientes de mayor o menor tamaño en forma de aro.
  • Zarcillos. El nombre proviene del latín circellus, círculo.
  • Dormilonas. Diamante montado en garra o bisel muy discreto.

Pulsera — Es un cerco de metal u otra materia, con piedras preciosas o sin ellas, que rodea la muñeca o alguna parte del brazo y se usa como adorno. Como joya es una adaptación del brazalete, cuando se impuso la manga larga, que dejaba a éste fuera de lugar.

Rodinado — Es un baño electrolítico hecho con concentrado de rodio y agua destilada, que se utiliza para dar lustre y color al oro blanco.

Roseta — Sortija o pendientes cuyo adorno es una piedra preciosa rodeada de otras más pequeñas.

Sortija — Del latín sors-sortis, suerte. Objeto de adorno corporal para los dedos de las manos. La moda y las costumbres sociales impusieron la conveniencia de llevar sortija, una o varias, normalmente sobre el dedo descubierto pero a veces sobre guantes. La sortija de sello fue ya conocida por los egipcios, las hay de carácter simbólico, como el anillo de boda o alianza, de insignia de jerarquía, como en el caso de los anillos episcopales, o simplemente ornamentales.

Según su forma, uso o componentes, se adoptan diversos nombres para esta joya:

  • Anillo.
  • Ajustador. Anillo que se coloca después de la sortija, para evitar que ésta se salga.
  • Alianza. Anillo nupcial o de esponsales. Deriva de aliar, unir.
  • Alianza catalana. Anillo con piedras calibradas engarzadas en todo su diámetro, se la conoce también con los nombre de “eternity” y “sin fin”.
  • Cintillo. Sortija a modo de cinta guarnecida de piedras preciosas, que cubren la mitad de su diámetro, también se la conoce como media alianza
  • Lanzadera. Tipo de sortija, por la forma de la tabla, que semeja el perfil de esa pieza del telar, y que se extiende longitudinalmente a lo largo del dedo, generalmente el índice, aunque también se usa en el anular y corazon.
  • Memorias. Conjunto de dos o más sortijas eslabonadas que alguien se ponía en el dedo para recordar algo
  • Sello. Anillo que lleva como tabla una piedra dura grabada por lo general en negativo; pero también «a vista» desde que no se utilizan los lacres.
  • Solitario. Anillo en el que sólo ha sido montada una piedra, por lo general un brillante. Está muy realzado el engaste.
  • Tresillo. Anillo con tres piedras engarzadas, de igual color y tamaño, o haciendo juego.
  • Tú y Yo. Anillo con dos piedras, montadas con buscada simetría, y no del mismo color.

Otra terminología

En el lenguaje utilizado por el joyero se han insertado una serie de palabras que han tenido circulación temporal, o aparecen a veces más o menos incorporadas como términos de uso común entre profesionales:

  • Baise-taílle. Esmalte de bajo relieve.
  • Bib. Peto. Collar de perlas de cinco vueltas.
  • Cloisonné. Esmalte tabicado.
  • Champlevé. Esmalte campeado o excavado.
  • Collier-chien. Lit., Collar de perro. Collar ceñido, de varias hileras, con una placa al centro. También broche para gargantilla, de terciopelo.
  • Chatelaine. Pinjante de reloj.
  • Choker. Gargantilla. Collar corto de perlas.
  • Lockets. Medalla ovalada, abridera.
  • Pendeloque. Pendiente.
  • Parure. Aderezo: conjunto de collar, pendientes, sortija y pulsera.
  • Porte-bonheur. Brazalete rígido.
  • Riviére. Una continuidad de gemas iguales en tamaño y forma, colocadas linealmente para formar un collar o pulsera.
  • Pavé. Superficie cuajada de brillantes.

12.3. Procesos de fabricación de joyas

La fabricación de una joya desde el diseño puede realizarse por distintos procedimientos en función de la joya que se trate. destacamos en esta categoría los siguientes procedimientos más importantes:

  • Artesanal
  • Microfusión

Los distintos procedimientos de fabricación de joyas requieren a su vez unos procedimientos siguientes de terminado como son:

  • Engaste de gemas
  • Decorado y acabado con sus diversas técnicas

12.3.1. Fabricación Artesanal

Aleado — Consiste en mezclar dos o más metales por medio de la fundición, con el fin de obtener ligas, colores o durezas. Las aleaciones más habituales en joyería son las referidas al oro, plata y platino con otros metales, como cobre, zinc, paladio etc.

Laminado — Es la operación que permite obtener chapas o laminas de un grosor determinado partiendo de una masa de mayor calibre. Esta operación se realiza por medio de una laminadora.

Trefilado — Es la operación que nos permite obtener un alambre del calibre deseado partiendo de otro más grueso. Esta operación se realiza en la trefiladora y/o hilera.

Interpretación del modelo (Sacador de fuego) — Para la realización de una joya el sacador de fuego parte, normalmente, de un dibujo o diseño previamente realizado. Para ello traza sobre una chapa, de grueso ordinario y metal elegido, los contornos de las distintas piezas de las que va a estar compuesta la joya. Una vez realizado el trazado, corta la chapa, siguiendo los trazos previos, mediante una segueta (segueteado).

Las piezas, ya cortadas en chapa plana, probablemente necesitarán unos volúmenes y formas tridimensionales. Para ello se utilizan diversas herramientas (dado de embutir, lastras, Tas, bigornia, torta de plomo etc…)

Estas piezas ya conformadas se unen entre ellas mediante el proceso de soldadura, que es la técnica más utilizada en la creación de una joya (con el nombre de soldadura se conoce también al metal utilizado para unir las piezas).

Limado — Limar es necesario para eliminar material sobrante. Con el limado el joyero termina de dar la forma exacta a las piezas a la vez que repasa superficies y bordes.

Lijado — Con la fase anterior (limado) tenemos terminada la estructura de la joya, pero esta debe ser lijada minuciosamente para eliminar las marcas producidas por la herramienta en el metal y favorecer la obtención de un buen pulido.

Pulido — Procedimiento para eliminar asperezas de la superficie del metal y darle el brillo necesario a la presentación de la joya.

Existen varias técnicas o formas de pulido:

  • Pulido a mano con hilos de algodón y cañas, muy utilizado para una buena terminación en las piezas de alta joyería.
  • Pulido mecánico mediante rodillos (pulidora).
  • Pulido en tambor.
  • Electropulido, (Disolución anódica).

12.3.2. Microfusión.

Es el procedimiento de fabricación utilizado para una joya que se realice en serie es decir de más de una pieza. Por el procedimiento de microfusión obtendremos tantas piezas como deseemos listas para pasar a las fases de limado y lijado directamente.
El procedimiento de microfusión combinado con el de sacado de fuego es el mas utilizado para la alta joyería.
El procedimiento de microfusión tiene las siguientes fases:

Modelado

Consiste en la construcción de un modelo, para obtener un molde que reproduciremos un número ilimitado de veces.
El modelo suele hacerse artesanalmente en metal o en cera, que una vez fundida nos permita obtener el modelo para hacer el molde.

Diseño y modelado de joyas por ordenador

Su utilización está presente las fases de realización del diseño, hasta la creación de los originales en cera mediante impresoras tridimensionales.
El modelo en cera se utiliza directamente en la fase de microfusión.

La posibilidad de visualizar una imagen de calidad foto realística de la futura joya, y además de cambiar en cuestión de minutos su diseño (metal utilizado, tipo de gemas y acabados, etc.) y dimensiones, abre unos horizontes muy amplios para la presentación de las joyas por parte de los diseñadores a sus clientes, permitiendo incluso hacerles partícipes de la creación. Una vez terminado la fase de diseño una impresora en cera tridimensional se encargara en cuestión de pocas horas de construir el original en cera.

El posterior paso de la joya virtual a una pieza fundida puede ser tan sencillo como imprimir en una impresora de cera, para realizar posteriormente el proceso de microfusión.

En la actualidad, éstas y otras tecnologías están al alcance de todo artesano, empresario e incluso aficionado. Ya existen empresas especializadas en impresión en cera y microfusión, simplemente enviado un e-mail con el diseño podemos obtener la joya.

Microfusión

La microfusión o fundición a la cera perdida, consiste en la reproducción en metal de un original tantas veces como se desee mediante un molde de cera.

La aplicación de esta técnica se extiende de tal manera, que en la actualidad el 90% de las piezas realizadas en joyería en todo el mundo se produce mediante la fundición a la cera perdida.

El procedimiento tradicional de fundición a la cera perdida y reproducción de modelo requiere las siguientes operaciones:

  1. Preparación y elaboración del molde de caucho
    • Preparación del molde de caucho
    • Programación del tiempo de vulcanización
    • Vulcanizado
  2. Obtención de la pieza reproducida en cera
    • Apertura del molde de caucho
    • Inyección de la cera en el caucho
    • Extracción de la pieza reproducida
    • Revisión y selección de piezas
  3. Preparación del revestimiento para la fundición
    • Preparación del vástago o tronco del árbol y distribución ordenada de las piezas alrededor del tronco. Cada una de las piezas de cera obtenidas de la inyección, se unen a un tronco central de cera una a una, formando un racimo.
    • Preparación del revestimiento para el árbol (cilindro). Con los racimos se procede a sumergirlos en diferentes baños de cerámica refractaria, con procesos de secado de cada capa y que a continuación se dejará en reposo hasta su endurecimiento.
    • Se efectúa un tratamiento del revestimiento en la bomba de vacío para evitar burbujas de aire en su interior.
  4. Vaciado de la cera
    • Utilización de la licuadora.
    • Tratamiento térmico de los cilindros en horno a altas temperaturas.
  5. Fundición final y generación de las piezas
    • La colada de la aleación fundida, se introduce en la carcasa de cerámica formada y recorre su interior, a este paso ayuda el proceso de centrifugado. Una vez enfriado el árbol o racimo, se rompe la capa externa y se corta cada una de las piezas del tronco central.

12.3.3. Engastado

Desde la más remota antigüedad se engastaron piedras duras y preciosas en metales como el oro, la plata, el hierro y el bronce. Sin embargo, esas piedras, hasta bien entrado el siglo XIV, se utilizaban por lo general en forma de cabujón, en cristal natural o cortadas, siendo encajada la piedra en el metal.

A partir del Renacimiento, se empieza a engastar por medio de uñas soldadas alrededor del anillo que debía bordearlas. Así, las piedras reposaban sobre el fondo de la joya y era aquél o las garras los que engastaban la piedra, por lo que no era necesario hacer un asiento sobre ellas para soportarlas.

Hacia 1750 se produce una transformación en el arte de montar y engastar las piedras preciosas, se suprime el fondo de la joya a fin de iluminar las piedras y aligerar toda la montura sin perjudicar su solidez.

Hoy son muchas las formas de engastar, requiriéndose cada una de ellas para la forma, talla o calidad de la piedra. El trabajo del engastador requiere una gran especialización, Cada piedra ha de tener un asiento hecho a sus propias medidas, en planchas muy finas y delicadas.

Las piedras relativamente grandes suelen ir montadas sobre garras. Las piedras menudas se incrustan en el alvéolo o taladro, levantando un reborde o pestaña en la fina lámina del metal, acomodando la piedra y rebordeando la pestaña, para que la piedra quede encajada entre su asiento y la propia pestaña.

El cuidado en el engaste es el complemento obligatorio para presentar la piedra en su posición natural de máximo lucimiento.

Tipos de engaste

  • Engaste biselado cerrado o plano. Engastado sin presión, para piedras frágiles, de uso frecuente en bisutería; pero también en joyería para piedras cabujón.
  • Engaste biselado cerrado para piedras redondas. Estuvo de moda en el estilo Modernista, se emplea en bisutería y a veces en joyería. Entre otras ventajas tiene la de que no se enganchan a los tejidos y que permite menor desgaste en la piedra que el engaste de uñas.
  • Engaste biselado cerrado para piedras calibradas. Se utiliza este tipo de engaste en la industria relojera de lujo. Lo más frecuente es que estas piedras se tallen ex profeso; es decir, que la joya se realice sobre un dibujo, y las piedras se tallen una vez terminada la pieza.
  • Engaste en “clavos”. Forma de engastar las garras en forma de clavos.
  • Engaste de chatón con cinturilla. La mayoría de las piedras de color son engastadas de esta forma. La gema se posa sobre la cinturilla y las garras son abatidas sobre la corona de la piedra.
  • Engaste de chatón sin cinturilla. Se utiliza en bisutería o en joyería para piedras finas o sintéticas. Sus formas y dimensiones varían hasta el infinito. En estos casos, las garras hacen las veces de engarce y asiento, simultáneamente.
  • Engaste de chatones para solitarios. Esta técnica es utilizada sobre todo para sortijas llamadas «solitarios». Se hacen sin cinturilla, y las garras coinciden en su base.

Nota: En los tres casos anteriores, la palabra chatón se utiliza como su traducción literal del francés: engaste, boquilla, aunque en el lenguaje utilizado comúnmente en Joyería, se usa la palabra chatón para definir un tipo de engaste tubular terminado en una pestaña , utilizado sobre todo para piedras redondas.

  • Engaste a granos. Consiste en fijar las piedras con ayuda de diminutos granos levantados en la superficie del metal. Suelen combinarse con engastes de otro tipo.
  • Engaste mecánico. Usado en la industria relojera como orlas decorativas de las cajas de reloj.
  • Engaste mixto.Para piedras de forma, calibradas, es empleado también para decoración de cajas de reloj. El procedimiento de montaje es el mismo que para el «abierto de boca» para piedras de forma, a diferencia de que las garras, que pueden estar en número de una o varias por piedra, están soldadas a la cinturilla y a la base del bisel.
  • Engaste pleno. Para sellos se utiliza el engaste que rodea el entorno de la piedra con la materia.

12.3.4. Técnicas de decoración y acabado

Grabado — Es el sistema de herir la superficie del metal para conseguir zonas ornamentales y se realiza mediante un instrumento de corte llamado “ buril “. Este trabajo se ha realizado tradicionalmente a mano, pero actualmente existen técnicas mecánicas que simplifican y abaratan costes.

Cincelado — Es un método con el cual logramos decorar superficies (martelé) obteniendo brillos o moteados mediante, cinceles, aplanadores, punzones para grabar, trazadores etc.

Chorro de arena — Técnica que se utiliza para matear superficies.

Esmaltado — Es la técnica de vitrificado de superficies mediante la fundición escalonada de distintas sustancias con punto de fusión diferente en un horno de mufla. Las versiones más utilizadas son “cloisonné” ó tabicado, “Champlebé” o campo hundido, baja talla y “pliqué a jour” o calado.

Dorado o rodiado — Es la técnica de acabado por la cual depositamos una fina capa de metal sobre la superficie de una joya, para unificar o cambiar el color del metal.

12.4. Cuidados y mantenimiento de joyas

Las gemas, a pesar de la dureza de algunas de ellas, son delicadas, frágiles y muy sensibles a los malos tratos. Es un error habitual confundir dureza con tenacidad. Las gemas, aunque duras, a veces son bastante frágiles, naturalmente unas más que otras y también de diferente forma. Por ejemplo, el diamante puede romperse por un golpe seco según las direcciones de exfoliación, la turquesa puede cambiar de color, el zircón puede abrasionarese con facilidad, etc.

Existen unas normas generales para todo tipo de piedras preciosas, como es el de no dejar nunca “revueltas” en un joyero distintas piezas ni siquiera por una noche o por un instante, pues con su distinto grado de dureza, la orla de diamantes de unos pendientes puede arañar el zafiro central de la sortija que hace juego. Cada joya debería tener su estuche que cumple con su misión de protegerla de los arañazos, evitar el polvo, preservarla de golpes en las caídas etc.

El joyero debe informar de estos temas a sus clientes como un servicio adicional de la joyería. Los clientes agradecen esta información y premiarán al joyero con su fidelidad.

Aparte de los procedimientos descritos, existen una serie de cuidados básicos que son comunes a todas las gemas.

Un enemigo general de todas ellas es el fuego. No solo la llama del soldador de los talleres, sino simplemente la llama de una cocina de gas son peligrosas para ciertas piedras como por ejemplo la amatista, ámbar, perlas, o algunas turquesas.

Hay que tener cuidado con las cremas de belleza y los tintes del pelo. Es más, sería recomendable no llevar joyas a la peluquería, ya que los ácidos, tintes, lacas, calor brusco de los secadores, no son buenos amigos de piedras, ni siquiera de metales nobles.

En la joyería

Piedras muy exfoliables pueden romperse por la limpieza con ultrasonidos.

Dada la gran afinidad por la grasa de los diamantes, es conveniente utilizar guantes de algodón para la manipulación de las joyas.

Los focos del escaparate resecan las gemas (ópalos, perlas, turquesas etc.) por lo que es conveniente colocar pequeños recipientes con agua en las vitrinas que contienen estas gemas.

Las turmalinas con el calor atraen partículas de polvo (piroelectricidad), siempre que tengamos joyas con turmalinas en el escaparate hay que extremar la limpieza de las mismas para que no se vean con un aspecto “mate”.

A continuación enumeramos los cuidados y métodos de limpieza para gemas de uso más frecuente:

Diamante

Es la gema más dura que existe pero también pueden quebrarse las aristas o romperse con los golpes y un trato poco cuidadoso. Aunque es muy duro, puede ser rayado con otro diamante, por lo cual nunca hay que guardar las joyas con diamantes juntos, permitiendo que se rocen entre ellos.

Por la misma razón, si queremos averiguar si una piedra desconocida es un diamante, nunca hay que intentar rayarla con otro diamante, ya que ambas piedras pueden resultar gravemente perjudicadas.

En base a la especial atracción del diamante por la grasa conviene limpiar de vez en cuando las joyas con diamantes, sobre todo las sortijas que son las que mas se ensucian con el uso.

La limpieza por los profesionales, es sin duda la más segura y completa, aunque existen métodos sencillos como lavarlas con agua templada, frotándolas con un cepillo suave y cualquier detergente neutro. Se aclaran abundantemente en agua tibia y se introducen en serrín de boj; cuando estén secas se cepillan con un cepillo suave, y un paño. En estos procedimientos hay que tener la precaución, sobre todo si se trata de joyas con piedras pequeñas, de colar los líquidos antes de tirarlos para evitar sorpresas desagradables como la perdida de una piedra caída.

Hay que tener cuidado con los líquidos específicos para limpieza de joyas que se venden en el comercio pues la reacción de dilatación es distinta en las gemas que en el metal y si las garras están demasiado ajustadas se puede producir una presión que rompa o fisure los diamantes.

Esmeralda

La esmeralda es una de las gemas mas delicadas, frágil, no aguanta el calor, y por lo tanto hay que tener mucho cuidado con ella. En la joyería hay que tener en cuenta a la hora de “ajustar“ la medida de una sortija con una esmeralda, que cualquier manipulación que se haga con la joya puede poner en peligro a la piedra, una garra puede estar tapando una fisura que puede llegar a romperse al desengastar o engastar la piedra.

Las fisuras (“jardines”) en un porcentaje muy elevado de las esmeraldas están rellenas con aceites que las hacen invisibles, pero el calor, los jabones etc. disuelven estos aceites o los secan y las grietas existentes desde la mina, vuelven a hacerse visibles. En este caso se puede realizar el relleno de fisuras con aceite nuevamente.

Como se suele decir, “lo mejor para limpiar una esmeralda, es no dejar que se ensucie”.

Perlas

Las perlas son muy delicadas y sensibles a agentes externos por lo que hay que dedicarles un cuidado especial para su perfecto mantenimiento.

Es conveniente volver a enfilar los collares una vez al año si se usan mucho o cada dos años como máximo.
Las perlas es lo último que se debe poner a la hora de vestirse ya que los perfumes, maquillajes etc. las atacan.
Deben guardarse extendidas en un estuche con un forro natural, hay que evitar las lycras, los plásticos etc.

Antes de guardarlas y después de quitárselas, es conveniente pasarles un trapo humedecido para retirarles los resto de perfume o maquillaje (incluso el sudor les puede afectar).
Está muy de moda el guardar las perlas en un saquito de piel, hay que tener mucho cuidado con esto por la posible acción de los blanqueantes que se utilizan para curtir el cuero y si están teñidos, por la posible acción de los tintes.
El calor las seca poniendo ásperas las últimas capas de cultivo por lo que pierden brillo y “pardean”, así que nunca debemos guardarlas cerca de una fuente de calor.
Para limpiarlas, se les pasa un paño humedecido en una solución jabonosa neutra y teniendo cuidado de no mojar el hilo.

Ópalo

El calor es su peor enemigo. Hay que tener en cuenta que también es poroso con lo cual puede quedar manchado con perfumes y aceites de uso normal.


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