LA TALLA EN EL DIAMANTE

 

La talla es el factor determinante para el brillo del diamante.

El término “talla” en el caso del diamante incluye dos conceptos: la forma del diamante, y la calidad de las proporciones y del acabado. Podemos hablar, por tanto, del tipo y de la calidad de la talla.

Los tipos de talla más habituales en diamantes de un cierto tamaño son: Brillante, Esmeralda, Princesa, Oval, Corazón, Radiant, etc. En piedras pequeñas también son muy comunes la talla Baguette y la talla 8/8.

La talla brillante

La talla brillante moderna se estructuró definitivamente después de la publicación en 1919 de un estudio teórico realizado por Marcel Tolkowsky. En él se fijaban los ángulos correctos que había que dar a las facetas de la corona y de la culata con respecto al plano del filetín, y las proporciones adecuadas para que un diamante de esa talla presentara el máximo brillo y dispersión.

Como la casi totalidad de las tallas, la talla brillante está constituida por dos partes principales, una superior denominada corona y otra inferior llamada culata. Ambas están separadas, o si se prefiere unidas, por una banda irregular llamada filetín, el cual puede quedar en su estado natural o ser pulido o facetado. El vértice de la culata por lo general se termina en punta. A veces puede estar ligeramente truncado, sobre todo en piedras grandes, tallándole una diminuta faceta que se denomina “culet”, con lo que el vértice queda mejor protegido de posibles golpes.

El término brillante puede ser utilizado de forma aislada. Cuando decimos que una piedra “es un brillante” queremos decir, y así está internacionalmente aceptado, que se trata de un diamante tallado en brillante. Cualquier otra gema tallada de esa forma, deberá designarse con el nombre que le corresponde además del tipo de talla (por ejemplo: esmeralda talla brillante, zafiro talla brillante). Por otro lado, un diamante tallado de otra forma no puede llamarse brillante, hay que llamarlo diamante y acompañar con el nombre de la talla (por ejemplo, diamante talla corazón, diamante talla esmeralda).

Un brillante es por lo tanto la talla redonda del diamante, con un total de 57 facetas (58 si el culet estuviera presente), de ellas 33 en la corona y 24 en la culata. El filetín puede estar o no estar facetado o pulido, sin verse afectada la designación.

 

Partes de la talla brillante.
Partes de la talla brillante.

 

 

En las gemas de color, la talla se subordina en muchísimos casos al máximo rendimiento del bruto; en el diamante, por el contrario, lo que se intenta es conseguir el máximo de brillo y dispersión. Ambas características dependen de las propiedades ópticas, siendo el tamaño relativo de las facetas y sus ángulos los responsables de la optimización de estas propiedades.

Cuando se habla de calidad de talla en un brillante, no se trata de valorar una propiedad natural, como sucede con el color o la pureza, sino el trabajo de lapidación que el hombre ha llevado a cabo, cuyo objetivo principal debe ser conseguir el grado máximo de belleza. Sin embargo, la forma original del bruto y la búsqueda de un mayor rendimiento de peso, con el consiguiente beneficio económico, desvían frecuentemente el proceso de talla hacia proporciones más rentables pero menos perfectas. La valoración de estas diferencias y su repercusión en el aspecto del diamante tallado equivale a determinar la calidad de talla.

Cuando la luz incide en un diamante, parte se refleja y parte se transmite en su interior. La cantidad de luz que se refleje o penetre en el brillante depende de dos factores: brillo y lustre.

La cantidad de luz reflejada en la superficie se denomina lustre, llamándose brillo a la luz que sale por la tabla desde el interior de la piedra. No obstante lo habitual en nuestro idioma es usar el término brillo para designar el conjunto de ambas cosas. En el diamante el lustre es muy elevado, calificándose como “adamantino”, que es el grado más alto que puede presentar una sustancia transparente. Depende en gran parte del índice de refracción y de la calidad del pulido.

Pero como dijimos antes, el aspecto de un diamante tallado, especialmente de un brillante, tiene que ver no sólo con el brillo sino también con la dispersión. En el diamante la dispersión tiene un valor elevado de 0.044, lo que explica el efecto de “centelleo” de colores, que comercialmente se denomina “fuego”.

En el interior de una gema tallada correctamente, la luz se conduce de manera que pueda salir en su mayor parte por la corona, con lo que se consigue el mejor aspecto de la gema.

En la talla brillante, las facetas de la culata son las responsables de que la luz recorra el camino correcto para que se produzca la mayor cantidad de brillo posible. Si los ángulos no son los correctos, la mayor parte se refractará hacia afuera, saliendo por el sitio incorrecto, siendo el aspecto final defectuoso.

Los ángulos de las facetas de la culata son los más importantes para la calidad de talla y la belleza de la piedra. Si la profundidad de la culata es demasiado profunda o excesivamente baja, gran parte de la luz incide dentro del ángulo límite y se pierde por la culata en lugar de reflejarse. Los diamantes con culata excesivamente profunda se denominan “clavo”. Si la culata es muy baja se llaman “lax” u “ojo de pez”.

 

Pérdida de brillo en diamantes con proporciones defectuosas.
Pérdida de brillo en diamantes con proporciones defectuosas.

En general, las proporciones que definen la calidad de la talla brillante son:

  • el diámetro de la tabla
  • la altura de la corona
  • la profundidad de la culata

Generalizando podemos decir que se deben considerar como proporciones buenas las comprendidas en los siguientes valores:

  • Diámetro de la tabla: 53 a 64%
  • Altura de la corona: 12 a 15%
  • Profundidad de la culata: 42 a 44 %

De igual manera debemos considerar como defectuosas las proporciones siguientes, entendiendo que es suficiente que una sola de ellas presente uno de estos valores para clasificar la talla como defectuosa:

  • Diámetro de la tabla: < 53% o > 64%
  • Altura de la corona: < 10% o > 16.5%
  • Profundidad de la culata: < 41% o > 46%

En algunos certificados, las proporciones se reflejan en ángulos de la corona y la culata y no en porcentajes.

Para la conversión de los valores se utilizan las siguientes fórmulas:

Ángulo de la culata = arc tg (profundidad de la culata en % / 50)
Ángulo de la corona = arc tg (altura de la corona / (50 – (anchura del la tabla en % / 2)))

Para la graduación completa de la calidad de talla de un brillante, además de las proporciones, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Acabado:
    • Simetría
    • Calidad de pulido
  • Espesor y estado del filetín
  • Presencia y tamaño del culet

Tallas fantasía

La talla brillante es la más representativa para el diamante, por varios motivos:

  • Es la más tradicional y la que más se vende. Su demanda supera ampliamente la de todas las demás tallas. Según demuestran las estadísticas, cuando una persona compra su primer diamante, casi siempre es un brillante.
  • Es la que proporciona al diamante más brillo y dispersión, y por lo tanto, el mejor aspecto.
  • Es la que se adapta mejor a las calidades comerciales e inferiores, pues el brillo enmascara en gran parte los defectos de pureza.

Sin embargo, el diamante se talla en muchas otras formas y tipos de talla. Al estudiarlas las agrupamos en cinco bloques:

  • Tallas sencillas de pequeño tamaño
  • Tallas fantasía derivadas del brillante
  • Tallas fantasía cuadrangulares
  • Otras tallas de fantasía
  • Tallas rosa

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